Mestizo juega en una liga propia dentro de Santiago, no solo por su cocina sino por algo más difícil de replicar: la sensación de comer al borde del Parque Bicentenario mientras el sol cae sobre los cerros. Ese momento, con un pisco sour en mano y el pulpo recién llegado a la mesa, es el corazón de la experiencia. El ceviche es fresco y preciso, los ñoquis trufados son contundentes y memorables, y la ensalada de alcachofa frita arranca la comida con elegancia. El servicio, en general, está a la altura. Hay que decir, eso sí, que el precio es real y no siempre la cocina sola lo justifica: quien venga buscando solo gastronomía puede encontrar rivales más afilados en la ciudad por menos dinero. Pero quien venga buscando una experiencia completa, difícilmente saldrá decepcionado. Reserva con tiempo y pide terraza exterior.
Mestizo lleva más de una década consolidando la idea de que la cocina chilena mestizada - ceviches, confits, tartares - requiere pasión y técnica refinada. Lo que vale aquí: las vistas del Parque Bicentenario trasforman el interior en experiencia abierta, sin sacrificar la conversación en ambiente controlado
martes: 12:30–16:30, 18:30–23:00
miércoles: 12:30–16:30, 18:30–23:00
jueves: 12:30–16:30, 18:30–23:00
viernes: 12:30–16:30, 18:30–23:00
sábado: 12:30–16:30, 19:00–23:00
domingo: 12:30–16:30, 19:00–22:00
despejado con intervalos nubosos
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