Oaxaca es una ciudad de 1,591 metros de altitud enclavada en un valle rodeado por la Sierra Madre del Sur, en el sureste de México. Su historia arranca con los zapotecas, que construyeron Monte Albán hacia el 500 a.C., y atraviesa capas de ocupación mixteca, colonial española y mestizaje contemporáneo. El resultado es una ciudad donde conviven iglesias barrocas de cantera verde, mercados indígenas de siglos de antigüedad y una escena gastronómica que hoy atrae cocineros e investigadores de todo el mundo.
Este destino funciona bien para viajeros con interés genuino en cultura, arqueología y gastronomía. No exige condición física especial ni espíritu de aventura extremo, aunque las excursiones a sitios como Hierve el Agua sí implican caminatas cortas en terreno irregular. Es especialmente atractivo para quienes combinan interés histórico con curiosidad culinaria, y para parejas o viajeros solos con presupuesto moderado.
“En Oaxaca puedes tomar un taxi colectivo desde el aeropuerto por 20 MXN si caminas hasta la carretera principal, en lugar de pagar 120 MXN por el taxi especial dentro del terminal. La diferencia de precio es real, no exagerada.”