San Ángel es un barrio del suroeste de la Ciudad de México construido literalmente sobre roca volcánica: sus calles empedradas y los cimientos de sus iglesias y casonas coloniales se asientan sobre la lava solidificada del volcán Xitle, que hace más de dos mil años sepultó la antigua ciudad de Cuicuilco. Fundado en el siglo XVI por frailes dominicos y carmelitas, su nombre deriva del convento de San Ángel Mártir, erigido en 1615. Durante la Colonia fue zona de descanso para las familias acomodadas de la capital; en el siglo XIX fue escenario de la intervención estadounidense y del Porfiriato; en el XX quedó absorbido por la mancha urbana, pero conservó intacto su aire de pueblo pequeño enclavado en una megalópolis.
Este barrio es territorio natural para viajeros interesados en historia, arte y gastronomía con base cultural. No exige esfuerzo físico ni logística compleja: sus principales atractivos están a distancias caminables. Es igualmente válido para parejas que buscan ambiente tranquilo, fotógrafos atraídos por las buganvilias sobre paredes de tezontle rojo, y viajeros de primera vez en la Ciudad de México que quieren una alternativa más serena al Centro Histórico.
“La fuente más llamativa del barrio no es europea ni prehispánica: la del Museo Casa del Risco combina conchanaca, azulejos y artesanías asiáticas en una pieza que resume siglos de intercambio comercial vía la Nao de China. Las calles que se recorren a pie están pavimentadas con lava del volcán Xitle, no con adoquín importado.”