Los Cabos ocupa el extremo sur de la península de Baja California, donde el Mar de Cortés y el Océano Pacífico convergen en un paisaje de acantilados de granito, playas de arena clara y desierto de cardones y pitayas. Esta geografía extrema nació de la misma actividad tectónica que separó Baja California del continente hace millones de años, dejando formaciones rocosas como El Arco —el monumento natural más reconocible de la región— emergiendo del agua frente a Cabo San Lucas. El corredor turístico de 33 kilómetros conecta dos ciudades con caracteres opuestos: Cabo San Lucas, animado y orientado al turismo internacional, y San José del Cabo, más tranquilo, con arquitectura colonial y galerías de arte en su centro histórico.
Este destino funciona para viajeros con presupuesto medio-alto que buscan combinar playa, vida marina activa y gastronomía en un entorno seguro y bien conectado. No exige condición física especial, aunque quienes quieran ir más allá del hotel encontrarán snorkel, buceo, sandboarding en dunas y recorridos en vehículo todoterreno por el desierto circundante.
“La Ruta del Desierto conecta el aeropuerto con todo el corredor turístico por 100 MXN —menos de 5 USD— con aire acondicionado, haciendo innecesario el taxi de hotel que puede costar diez veces más. El salario base local ronda los 8,000 MXN mensuales, pero el alquiler de una habitación puede consumir entre el 50% y el 112% de ese ingreso.”