Cerrajería es de esos lugares que aparecen sin buscarlos y se convierten en el recuerdo gastronómico del viaje. El espacio lo logra desde la entrada: techos altos, grandes ventanales y vegetación desbordante que convierte el interior en algo que se siente exterior, luminoso y quieto en medio de Roma Norte. El desayuno es su momento más brillante: los chilaquiles, en cualquiera de sus versiones, tienen una salsa que justifica el desvío, y el pan de guayaba y las tostadas francesas son el tipo de hallazgo que uno lamenta no haber probado antes. El servicio es notablemente personal, con meseras que recuerdan preferencias de visitas anteriores y se mencionan por nombre con genuino afecto. El único matiz real es que esa calidez no es perfecta en todos los turnos: hay momentos de servicio desordenado o ritmo lento que contrastan con la regla general. Nada que deba disuadir, sí algo que vale saber.
El desayuno de Cerrajería es de esos que justifican desviarse en Roma Norte. Los chilaquiles de cochinita pibil con salsa de cacahuate son el plato que ordena todo el mundo, y con razón, pero lo que realmente te enganchará es el servicio
Qué pedir
Pide los chilaquiles de cochinita pibil; la salsa de cacahuate los distingue. El french toast también es favorito consistente.
Reservar
Viene bien reservar con anticipación, especialmente para brunch de fin de semana.
Rango de precio
Propuesta de gama media; accesible en desayuno y brunch, la cena sube un poco.
Ambiente
Espacio con ladrillo visto, vegetación y luz natural; esquina abierta a la calle, muy fotogénico.