La Plaza de Romita es uno de esos rincones que la Ciudad de México guarda sin anunciarlo: una plazuela adoquinada con fuente, bancas y una capilla colonial del siglo XVI que de pronto corta el ruido y te pone en otro siglo. La sensación de haber entrado a un pueblo mágico enclavado en la Roma es genuina y se repite en quien la visita por primera vez. El momento cumbre llega los fines de semana, cuando los puestos despliegan enchiladas de mole, pozole, tamales y café de olla al pie de la iglesia. Fue locación de 'Los Olvidados' de Buñuel, dato que añade una capa de peso cinematográfico a la visita. Un reparo honesto: la limpieza no siempre acompaña al encanto, y es algo que se nota, no es aislado.
¡Mira esto! Una plaza que se niega a desaparecer en plena Roma Norte: iglesia de 1530, árboles de verdad, y el peso de haber sido escenario de Buñuel en 1950 sin convertirse en museo. Eso es lo que vale aquí
Cuándo ir
Fines de semana para disfrutar puestos de comida tradicional (enchiladas, pozole, tamales). Entre semana, atmósfera más tranquila.
Cuánto tiempo
Dedica 30 a 45 minutos para recorrer la plaza, su capilla y absorber el contraste con la Roma circundante.
No te pierdas
La capilla del siglo XVI y los adoquines originales. Verifica actividades en la Casa de Cultura local.
Entrada
Acceso gratuito a la plaza. Abierta 24 horas. Gasto en comida depende de tus compras en puestos.