El Danubio es uno de esos restaurantes que se sienten antes de probarse: la chaqueta del mesero, las fotos de presidentes y artistas en la pared, el murmullo de décadas encima de cada mesa. Fundado en 1936, es un clásico del centro histórico de Ciudad de México con una clientela que regresa por generaciones, y cuya razón de ser son los frutos del mar de corte hispano. El plato que no admite discusión son los langostinos, mencionados con fervor casi unánime; también brillan la sopa verde de mariscos y el caldo de camarón. El servicio de meseros uniformados es, en la mayoría de las visitas, un punto alto real. Los reparos que sí sobrevivieron el análisis son los precios elevados, una ambientación que no ha evolucionado y episodios puntuales de comida sin carácter, todo lo cual conviene tener en cuenta sin que opaque lo esencial: este lugar, bien pedido, todavía cumple.
Los langostinos del Danubio son la razón por la que ese restaurante de 1936 sigue en pie en el centro histórico. El servicio de meseros uniformados sostiene la atmósfera, aunque los precios son altos y la ambientación no ha cambiado desde hace décadas. Vale la pena si sabes qué pedir
Qué pedir
Pide los langostinos y la sopa verde; entre semana, el menú del día ofrece mejor relación precio-valor.
Reservar
No se menciona sistema de reserva en las fuentes; llega temprano, abre desde la 1:00 p.m. todos los días.
Rango de precio
Gama media-alta; algunos platos individuales llegan a precios elevados sin guarnición incluida.
Ambiente
Comedor de estilo español clásico con meseros uniformados y paredes cubiertas de autógrafos de décadas pasadas.