El Palacio de Bellas Artes seduce primero con el cuerpo: una cúpula de mármol iridiscente, fachada Art Nouveau y un interior Art Déco que parece diseñado para provocar vértigo. Los murales del tercer piso —Rivera, Siqueiros, Orozco, Tamayo— son la columna vertebral intelectual del lugar, densos en historia política y color. El teatro añade otra capa: el Ballet Folklórico es, según muchos, la experiencia más completa que ofrece el edificio. El reparo honesto: la colección permanente es pequeña y el recorrido puede cerrarse en media hora sin exposición temporal; quienes esperan un museo de escala encontrarán más fachada que fondo. La taquilla opera solo en efectivo y con historial de problemas con el cambio. Vale la visita, pero con expectativas calibradas.
Llegué al Palacio de Bellas Artes y los murales del recinto fueron el principal atractivo; recuerda que solo distribuyen 60 fichas diarias para recorrer el teatro, así que ve temprano
Cuándo ir
Los meses de marzo, abril y octubre tienen el mejor clima; los domingos la afluencia es alta y el avance por las salas es lento.
Cuánto tiempo
La colección permanente se recorre en 30 minutos; reserva más tiempo si hay exposición temporal en cartelera.
No te pierdas
Los murales del tercer piso de Rivera, Siqueiros, Orozco y Tamayo son el contenido central; un guía en sala mejora notablemente la visita.
Entrada
El domingo la entrada es gratuita; lleva efectivo y billetes chicos, ya que la taquilla tiene historial de problemas para dar cambio.