La Mano Mágica es mucho más que una tienda de souvenirs: es un espacio familiar con más de tres décadas de historia donde conviven telares históricos, pinturas de Rufino Tamayo y Francisco Toledo, esculturas, máscaras y artesanías de comunidades indígenas, todo bajo el mismo techo colonial. El punto más alto llega cuando Gabriel, el hijo que hoy dirige el lugar, se sienta a explicar una pieza o resuelve el envío de una escultura grande a otro continente, con una atención que convierte la compra en recuerdo. El chocolate con cardamomo y las enmoladas del Valle valen la parada en el café. La parte que sí conviene tener presente es el restaurante: la atención allí no está a la altura del resto del lugar, y se repite como el eslabón más débil de la experiencia.
Cuando uno busca arte mexicano, la tentación es recorrer tiendas de paso; La Mano Mágica no es eso. Desde 1987, funciona como espacio donde el personal conoce cada pieza de sus 1,000 obras - cerámica, alebrijes, textiles - y puede orientar. Lo que delata el lugar es que los visitantes regresan, algunos hacen pedidos desde el extranjero. Eso habla de algo: no es una galería, es un lugar donde te quedas
martes: 11:00–14:00, 15:00–19:00
miércoles: 11:00–14:00, 15:00–19:00
jueves: 11:00–14:00, 15:00–19:00
viernes: 11:00–14:00, 15:00–19:00
sábado: 11:00–14:00, 15:00–19:00
domingo: Cerrado
mayormente nublado
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