Santo Domingo de Guzmán es, sin matices, una de las iglesias barrocas más deslumbrantes de México. El exterior imponente no prepara para lo que espera adentro: paredes y bóveda cubiertas de oro de 23 quilates en relieve, cada centímetro tallado a mano durante décadas. El árbol genealógico dominicano en el techo del antecámara es el detalle que más se graba en la memoria. Alrededor del templo, la plaza late con artesanos, restaurantes y, si la suerte acompaña, una boda oaxaqueña con banda, zanqueros y comparsa que convierte la visita en espectáculo puro. Dos cosas merecen atención previa: los horarios publicados, tanto en Google Maps como en la puerta, no son de fiar, y el templo cierra por servicios religiosos sin aviso, a veces varios días seguidos. Confirmar disponibilidad el mismo día de la visita es una precaución que vale la pena tomar.
Bueno, aquí hay un templo barroco recubierto de oro de pies a cabeza - ¿en serio? - donde hasta los retablos brillan como si alguien hubiera derretido la bóveda entera. La luz de la tarde lo complica todo, naturalmente
martes: 9:30–13:00, 16:30–19:00
miércoles: 9:30–13:00, 16:30–19:00
jueves: 9:30–13:00, 16:30–19:00
viernes: 9:30–13:00, 16:30–19:00
sábado: 9:30–13:00, 16:30–19:00
domingo: Cerrado
nublado
↓14° ↑26° 💧84%