El Templo de Diana es una pulquería de verdad, de las que quedan pocas: mesas de los años cincuenta, piso de madera, rockola encendida y más de cincuenta sabores de curado preparados en el instante. Entrar es atravesar un umbral hacia otro tiempo, y eso no es metáfora, es lo que produce el lugar desde el primer paso adentro. El cempasúchil en temporada es el momento cumbre, un sabor que no existe en otro sitio. Dos cosas merecen atención honesta: los curados pueden llegar muy dulces porque la mano con el azúcar y la leche condensada es generosa, pero basta pedirlos con poco dulzor para que el pulque recupere su carácter. Y los fines de semana el espacio pequeño se desborda, el servicio afloja y la visita se vuelve otra experiencia. Entre semana, en cambio, el lugar es casi perfecto.
El Templo de Diana no juega a ser pulquería: lleva más de 100 años siendo el lugar donde los xochimilcas beben pulque de verdad, con más de 20 curados preparados al momento - desde apio hasta cempasúchil - mientras la canaleta y el aserrín en el piso cuentan la historia de una cantina que eligió la autenticidad sobre la nostalgia
martes: 10:00–21:00
miércoles: 10:00–21:00
jueves: 10:00–21:00
viernes: 10:00–21:00
sábado: 10:00–21:00
domingo: 10:00–21:00
mayormente nublado
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