Xochimilco es una de esas experiencias que se gana o se pierde antes de subir al bote. Cuando se llega preparado, el paseo en trajinera por los canales es genuinamente disfrutable: colorido, ruidoso de la mejor manera, con mariachis que se acercan al agua y vendedores de elote y michelada que hacen la tarde. El santuario de axolotes es la parada que más se recuerda. La clave es saber que el bote se paga por embarcación, no por persona, que la tarifa oficial ronda los 750 pesos por hora, y que llevar comida y bebida propia es no solo permitido sino lo más inteligente. Dos cosas pesan de verdad y no son aisladas: los motociclistas en la entrada que aseguran que el embarcadero está cerrado para llevarte a muelles más caros, y los vendedores en el agua que cobran hasta el doble de lo que vale en tierra. Llegar con efectivo, ignorar a los intermediarios y ir entre semana o temprano cambia completamente la ecuación.
Mira, lo que funciona aquí es la sencillez: trajineras fijas, horario extendido hasta las 21:00 y esa cacofonía de vendedores flotantes que te persiguen por los canales - algunos domingos el "tráfico" de barcas te hace preguntarte si estás navegando o atrapado en una autopista acuática
martes: 8:00–19:00
miércoles: 8:00–19:00
jueves: 8:00–21:00
viernes: 8:00–21:00
sábado: 8:00–21:00
domingo: 8:00–21:00
nublado
↓12° ↑23° 💧78%