El Museo Dolores Olmedo es, sin exageración, uno de los secretos mejor guardados del sur de la ciudad. Alberga la colección más extensa del mundo de Diego Rivera, distribuida en salas que revelan su evolución con generosidad y ritmo, todo dentro de una antigua hacienda cuyo jardín es tan protagonista como las obras: pavos reales que se pasean entre los visitantes, perros xoloitzcuintli que se dejan acariciar y rincones verdes que invitan a detenerse. La cafetería es un descanso real, no un trámite. Hay un reparo que no es menor: la colección de Frida Kahlo viaja con frecuencia al extranjero y el museo no siempre lo anuncia con claridad, así que conviene confirmar su disponibilidad antes de salir. Con eso verificado, la visita difícilmente defrauda.
Una hacienda del XVI donde Rivera y Kahlo habitan entre pavorreales y documentos de una obsesión: lo que vale aquí es que el museo respira la relación entre los pintores y quien los coleccionó, no solo las obras
martes: 10:00–18:00
miércoles: 10:00–18:00
jueves: 10:00–18:00
viernes: 10:00–18:00
sábado: 10:00–18:00
domingo: 10:00–18:00
nublado
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