La Plaza de Santa Catarina guarda un encanto real: la parroquia de ladrillo con su torre única, los árboles generosos que filtran el calor del centro y el ambiente de barrio histórico que todavía late a su alrededor. Quien llega al paso del tianguis de La Lagunilla puede encontrar aquí una pausa genuina, con locales de comida a buen precio y arquitectura colonial para contemplar. Sin embargo, la plaza enfrenta un problema documentado con amplitud: la presencia permanente de personas en situación de calle que ocupan bancas, deterioran el espacio y generan condiciones de suciedad y mal olor que hacen la visita incómoda para buena parte de quienes la recorren. El lugar tiene con qué, pero hoy entrega bastante menos de lo que promete.
Mira, la Plaza de Santa Catarina tiene el componente histórico que te hace pensar "aquí hay algo", pero lo que complica todo es la realidad que ves en el terreno: personas viviendo en la plaza que reducen el disfrute del lugar
Cuándo ir
Visita de día para experimentar el tianguis y vida barrial activa. Evita horarios nocturnos; la zona cambia significativamente.
Cuánto tiempo
1 a 2 horas es suficiente para recorrer la plaza, observar la parroquia y absorber la dinámica urbana del lugar.
No te pierdas
La parroquia colonial que domina la plaza, aunque dañada por el sismo de 2017, es el núcleo arquitectónico del espacio.
Entrada
Acceso libre. Plaza abierta 24 horas. No hay tarifa para recorrer o permanecer en el espacio público.