El Mercado Sonora es el mercado más raro de Ciudad de México, y lo sabe. En su fondo vive una zona de brujería genuina —velas de Santa Muerte, copal a granel, amuletos, figuras de deidades sincréticas— que no existe igual en ningún otro mercado de la ciudad. Alrededor, pasillos estrechos y caóticos venden desde disfraces de temporada hasta hierbas medicinales a precios que duplican el valor frente a mercados turísticos. La textura es densa, ruidosa, sin concesiones al visitante ocasional. El problema recurrente y documentado es la sección de animales: condiciones que varios reseñadores califican de crueles e ilegales. No es un lugar para ir sin preparación ni algo de español. Visitado con conciencia de lo que es —un mercado local vivo, no una atracción curada—, resulta una experiencia difícil de olvidar.
Inaugurado en 1957, el Mercado Sonora funciona como archivo vivo de las tradiciones mexicanas: cerámica, herbolaria, alebrijes y productos de temporada conviven en diez mil metros cuadrados donde la lógica de precios mayorista recompensa tanto la compra en volumen como la exploración paciente
martes: 7:00–18:00
miércoles: 7:00–18:00
jueves: 7:00–18:00
viernes: 7:00–18:00
sábado: 7:00–18:00
domingo: 7:00–17:00
parcialmente nublado
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