Azulísimo es uno de esos lugares que puede quedarse contigo días después de la visita, y las razones son concretas: una sopa de tortilla servida en una pieza de cerámica con forma de Catrina y cuchara dorada, guacamoles que saben a producto real, tortillas hechas a mano con formas que no esperabas, y una carta de mezcales que invita a quedarse. El espacio es hermoso, con un patio lleno de verde que al anochecer merece la pena. Lo que enturbia el cuadro es real y se repite: hay mesas donde el servicio simplemente no llega, pedidos que se pierden sin explicación y platos que no alcanzan la profundidad de sabor que justificaría el precio. No es la norma, pero tampoco es un caso aislado. Vale la pena ir; vale la pena estar pendiente.
Azulísimo es el que vale el desvío en el Centro Histórico: la sopa de tortilla en tazón de Catrina y ese guacamole que funciona como revelación te demuestran que aquí la comida le gana a la decoración, no al revés. El servicio falla ocasionalmente, pero cuando está bien puesto, raramente defrauda
Qué pedir
Pide la sopa de tortilla en bol de Catrina; también el guacamole con mango y el huarache con ribeye.
Reservar
Reserva con anticipación; el lugar es pequeño y el servicio se complica cuando está lleno.
Rango de precio
Ticket de gama alta para el Centro Histórico; llega con expectativas calibradas sobre la relación precio-servicio.
Ambiente
Patio con vegetación y decoración cuidada; la música puede subir bastante, elige mesa alejada si buscas conversar.