El mercado de comida callejera más tradicional de Coyoacán
El Mercado de Antojitos de Coyoacán es un espacio de vendimia informal ubicado en el corazón del barrio, donde confluyen puestos especializados en la cocina mexicana más auténtica. A diferencia de restaurantes temáticos, aquí funciona como un mercado clásico: cada puesto tiene su especialidad y atiende directamente desde barras de servicio rápido.
La oferta es variada e incluye tacos, quesadillas (fritas o al horno), gorditas, pozole, elotes, jugos, garnachas y hot cakes. Las quesadillas y gorditas son las estrellas del lugar, con rellenos que van desde lo convencional hasta opciones más aventureras como huitlacoche, flor de calabaza o insectos comestibles. Los precios rondan entre 30 y 150 pesos por plato, accesible para comer bien sin gastar mucho. Algunos puestos aceptan pago con tarjeta, aunque no todos.
El mercado se llena rápido, especialmente los fines de semana, pero funciona con buena organización. Limpieza e instalaciones son regulares, aunque la experiencia compensa estas limitaciones. La ubicación es prácticamente impecable: está a pasos de la explanada central de Coyoacán, en la misma cuadra que la cantina La Coyoacana y el Café Avellaneda, por lo que visitarlo se integra fácilmente en un recorrido por el barrio.
Cómo llegar y dónde estacionar
El mercado se encuentra en Higuera 30, La Candelaria, Coyoacán, a 26 minutos en auto desde el centro. Está a 2248 metros de altitud, en el corazón de Coyoacán. El estacionamiento es en la calle: no hay lote propio, así que conviene llegar en horarios menos concurridos o usar transporte público.
Cuándo ir y datos prácticos
Abre de lunes a jueves de 9:00 a 20:00, viernes y sábado hasta las 23:00, y domingo hasta las 22:30. Los mejores meses para visitarlo son enero, febrero, marzo, noviembre y diciembre; también es recomendable abril, mayo y octubre. Los fines de semana la afluencia es mayor, así que si prefieres menos aglomeración, mejor entre semana.
Vale la pena ir sin prisa para probar varios puestos: no hay precios inflados y cada establecimiento tiene sus propias especialidades. La experiencia es la de un mercado mexicano genuino, sin sofisticaciones. Algunos puestos abren y cierran con flexibilidad respecto al horario oficial, especialmente los fines de semana.