El Tigre Silencioso ocupa un edificio colonial recuperado en Roma Norte con terraza-jardín que ya justifica la visita antes de que llegue el primer plato. Su cocina mexicana moderna —fideos secos, mejillones en salsa verde, atún crudo, costilla estofada— produce momentos genuinamente memorables cuando está bien ejecutada. El problema es que no siempre lo está: los platos pueden llegar demasiado salados, ácidos o escasos para una cuenta que sorprende hacia arriba. La sala tiene meseros brillantes y una recepción que varios describen como distante o snob. Es un lugar que puede ser la mejor cena de tu viaje a CDMX o una decepción cara, según la noche. El ambiente y la carta de vinos naturales son su ancla más sólida.
Llegué a esta casona colonial en Roma Norte y el calamar frito demostró por qué mantiene su estrella Michelin, aunque las opiniones sobre consistencia aquí son tan divididas como la factura del restaurante
Qué pedir
El fideo seco y el atún crudo son los platos con más menciones; también destacan los mejillones en salsa verde.
Reservar
Reserva con anticipación; la terraza-jardín se llena rápido, especialmente fines de semana desde las 10:00.
Rango de precio
Ticket alto para el estándar de Roma Norte; la cuenta suele sorprender negativamente según múltiples reseñas.
Ambiente
Edificio colonial recuperado con terraza-jardín; sala animada y cuidada, aunque la recepción puede resultar distante.