Madre Café es una casona restaurada en la Roma con patio arbolado, rooftop bar y múltiples ambientes que se sienten como restaurantes distintos. Su propuesta visual es genuinamente notable y el café —especialmente el flat white— está entre lo mejor del barrio. Los chilaquiles, huevos rancheros y enmoladas son los platos más consistentes; las opciones veganas sorprenden bien. El servicio es cálido y el staff suele hablar inglés. El reparo real: la cocina es irregular. Algunos platos llegan fríos, sin sabor o por debajo de lo que el precio justifica en CDMX. La experiencia depende mucho de qué pides y dónde te sientas. Es un lugar que se ama más por lo que es que por lo que cocina, y eso no es poco, pero tampoco es suficiente para ignorarlo.
Llegué a Madre Café esperando otro sitio más del montón, pero el café gourmet y la terraza elegante hacen que valga la pena. La comida tradicional funciona, sin pretensiones.
Qué pedir
Pide los chilaquiles —especialmente los poblanos con arrachera— o los huevos rancheros; son los platos más consistentes.
Reservar
No se mencionan reservas obligatorias; llegar temprano ayuda a conseguir lugar en el patio arbolado.
Rango de precio
Precio alto para estándares de CDMX; la brecha con la calidad culinaria se nota cuando la cocina falla.
Ambiente
Casona restaurada con patio verde y rooftop bar; varios ambientes que se sienten como espacios distintos.