Gardela es un asador de estilo argentino instalado en Roma (Ciudad de México) que ha construido su reputación sobre un producto concreto: la carne madurada en seco, presentada con ceremonia —cortes en mesa, mantequilla derretida sobre plancha candente— en un salón moderno y cálido con terraza. El pan artesanal con salsas inaugura bien la experiencia, las mollejas y el carpaccio de res madurada son apuestas seguras como entrada, y los postres —soufflé flameado, flan— cierran con altura. El servicio es numeroso y entrenado, aunque varios comensales lo perciben como excesivamente vigilante. Fuera de los cortes de parrilla, la carta amplia (pasta, ensaladas, mariscos) muestra irregularidades que el precio no justifica. Un lugar para carne primero, resto después.
Llegué a Gardela en Álvaro Obregón y el pulpo con papas españolas —crujiente afuera, blando adentro— confirmó lo que sus 7.700 reseñas susurran: técnica sin
Qué pedir
Enfócate en los cortes de carne madurada en seco (ribeye, NY strip, picaña); el carpaccio de res y las mollejas son entradas sólidas.
Reservar
Reserva con anticipación; opera de lunes a domingo desde las 12:00, con cierre más tarde viernes y sábado (1:00 a.m.).
Rango de precio
Ticket alto; los cortes premium justifican el gasto, pero los platos fuera de la parrilla no siempre compensan el precio.
Ambiente
Salón moderno y cálido con terraza; servicio numeroso y atento, aunque varios comensales lo describen como demasiado presente.