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Curanto en olla (pulmay): La fiesta mapuche que llegó a la ciudad
Receta · Chile · Chiloé, Región de Los Lagos, Chile

Curanto en olla (pulmay): La fiesta mapuche que llegó a la ciudad

El ritual comunitario de Chiloé adaptado a la cocina moderna sin perder su alma

Porciones 8
Tiempo total 120 min
Dificultad Media
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Chile Chiloé mariscos cerdo

Cuando viajo por Chile, siempre me pregunto cómo hacían nuestros abuelos para cocinar sin gas, sin ollas de acero, sin nada de lo que hoy damos por sentado. Y entonces llego a Chiloé y veo el curanto tradicional: un hoyo en la tierra, piedras al rojo vivo, capas de mariscos, carnes, papas, milcao, todo tapado con hojas de nalca. Tres horas después, levantas esas hojas y encuentras un banquete que alimentó a comunidades enteras durante siglos.

Lo cierto es que el curanto original es prehispánico, viene de los pueblos mapuche-huilliche del sur de Chile, y era la forma de cocinar cuando la familia entera se juntaba para la cosecha o la celebración. Pero cuando los chilotes migraron del archipiélago al continente, se encontraron con un problema: en la ciudad no puedes hacer un hoyo en el patio. Entonces nació el pulmay, que es el curanto adaptado a la olla. Algunos puristas dicen que no es lo mismo, y tienen razón. Pero otros dicen que lo importante no es el hoyo sino la reunión, y también tienen razón.

Pasan los años y hoy el pulmay se cocina en Santiago, en Valparaíso, en Puerto Montt, en casas donde ya no hay espacio para cavar pero sí hay ganas de mantener viva esa tradición. La información que tiene un cocinero chileno hoy para rescatar estas preparaciones no es la misma que tenían los abuelos, que aprendían mirando, sin recetas escritas. Pero si llevas el cocinero dentro, si tienes esa curiosidad por entender de dónde viene lo que comes, entonces el pulmay te va a enseñar algo fundamental: que la cocina tradicional siempre encuentra la manera de sobrevivir.

Esta versión en olla es un sueño alcanzable para cualquier casa. Necesitas una olla grande, sí, pero nada que no puedas conseguir. Y el resultado es ese caldo humeante, ese aroma a mar y tierra mezclados, esas capas de sabor que te cuentan la historia de un pueblo que supo adaptarse sin rendirse.

Preparación

Paso a paso
  1. En una olla muy grande (tipo cacerola de 10 litros mínimo), coloca en el fondo las hojas de laurel, los ajos machacados y un poco de sal. Este es tu base aromática, como las piedras calientes del curanto original. Si tienes hojas de nalca o pangue, ponlas en el fondo. No cambian el sabor pero sí la conexión con la tradición.
  2. Arma la primera capa con las papas peladas y enteras. Salpimienta bien. Las papas van abajo porque necesitan más tiempo de cocción y van a absorber todos los jugos que caen desde arriba.
  3. Segunda capa: coloca las costillas de cerdo y las presas de pollo. Salpimienta otra vez. Si usas merkén, este es el momento de espolvorearlo sobre las carnes. Las carnes deben estar a temperatura ambiente, no directamente del refrigerador. Así cocinan más parejo.
  4. Tercera capa: acomoda las longanizas enteras o cortadas a la mitad, según el tamaño. Luego coloca el repollo en cuartos entre las longanizas.
  5. Cuarta capa: distribuye todos los mariscos (almejas, choritos, piure si tienes). No los laves demasiado, un poco de su agua de mar le da carácter al caldo. Descarta cualquier marisco que ya esté abierto antes de cocinar. Es señal de que no está fresco.
  6. Si usas milcao o chapalele, colócalos ahora sobre los mariscos. Estos van a absorber el vapor y el caldo, quedando esponjosos por dentro. El milcao tradicional lleva papa cruda rallada mezclada con papa cocida. Si no lo consigues hecho, vale la pena aprender a hacerlo.
  7. Vierte el vino blanco y el agua por los bordes de la olla, no directamente sobre los ingredientes. El líquido debe llegar hasta la mitad de la preparación, no cubrir todo. Esto no es un hervido, es una cocción al vapor en capas. Algunos usan solo vino, otros solo agua. La mezcla 2:1 (vino:agua) es un buen equilibrio.
  8. Tapa la olla con papel aluminio primero, presionando bien los bordes, y luego con la tapa de la olla. Esto sella el vapor como lo hacían las hojas de nalca en el curanto tradicional. Si tu tapa no cierra hermético, pon un paño de cocina húmedo entre la olla y la tapa antes de cerrar.
  9. Lleva a fuego alto hasta que empiece a salir vapor por los bordes (unos 10-15 minutos), luego baja a fuego medio-bajo y deja cocinar durante 60-75 minutos sin destapar. La tentación de abrir es grande, resiste. Sabrás que está listo cuando el aroma llena toda la casa y escuchas el burbujeo constante pero suave.
  10. Apaga el fuego y deja reposar 5 minutos antes de destapar. Luego retira con cuidado cada capa, empezando por los milcaos y mariscos, siguiendo con las carnes, y finalmente las papas. Sirve en fuentes grandes, a compartir. Reserva el caldo en una jarra. Ese líquido concentrado es oro puro: sirve tazones aparte para que cada comensal lo beba o lo use para mojar el milcao.
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La realidad es que el pulmay se come los domingos, cuando la familia se junta, porque es un plato que no puedes hacer solo ni comer solo. Y ahí está su verdadero secreto: no es la técnica ni los ingredientes exactos, es que te obliga a sentarte en una mesa grande, a servir de esa olla humeante, a pasar los platos, a compartir ese caldo. Si no llevas eso dentro, si buscas una receta rápida para un martes cualquiera, este no es tu plato. Pero si entiendes que la cocina es reunión, entonces el pulmay te va a enseñar todo lo que necesitas saber.
Nota del editor · TopExplora

Variantes regionales

Cómo cambia el plato según dónde lo hagas

En Chiloé insisten en el curanto al hoyo como el único verdadero, y llevan razón en el sentido de que el sabor ahumado de las piedras no lo logras en olla. Pero el pulmay de Puerto Montt y Castro ya tiene su propia identidad: algunos le agregan pescado (congrio o merluza), otros ponen más énfasis en los embutidos y usan hasta tres tipos de longaniza. En Ancud es común que lleve cholgas además de choritos, y en algunas casas le ponen un chorro de chicha de manzana al caldo para darle un toque ácido.

En Santiago y Valparaíso, donde vive mucha gente de origen chilote, el pulmay se adaptó a lo que encuentras en los mercados: a veces pierde el piure (difícil de conseguir fresco) pero gana en papas y repollo. En el sur continental, en Osorno y Valdivia, algunas familias alemanas lo adoptaron y le agregaron chucrut en lugar de repollo fresco, creando un híbrido que funciona sorprendentemente bien. Lo importante es entender que cada olla cuenta la historia de quién la cocina y dónde consiguió los ingredientes.

Dónde encontrarlo en Chile

Estos son lugares donde la cocina tradicional vive — confirma el menú antes de visitar

Mercado Cardonal

Castro, Chiloé

Referente de cocina chilota tradicional, buen lugar para entender cómo se trabajan los mariscos locales y las preparaciones al vapor

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Cocinerías del Mercado Municipal de Puerto Montt

Puerto Montt

Concentración de cocina del sur de Chile, especializada en productos del mar y preparaciones comunales como el curanto y pulmay

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Donde Eladio

Santiago, Providencia

Cocina chilena tradicional en la capital, buena apuesta para encontrar preparaciones del sur adaptadas a la ciudad

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Fondas y restaurantes de Angelmó

Puerto Montt

Zona emblemática de gastronomía regional, donde conviven preparaciones chilotas y del sur continental

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