La Piojera es una de esas rarezas que cumple exactamente lo que promete: una cantina histórica, ruidosa, cubierta de grafiti y letreros viejos, donde el tiempo parece haberse detenido en una versión gloriosa y algo caótica de Chile. El terremoto, su cóctel de vino blanco y helado de piña, es el motivo del peregrinaje, y tiene razón de serlo: llega fuerte, dulce y traicionero, en vasos enormes, a un precio que sorprende. La comida, en particular el costillar y el arrollado, llega en porciones que obligan a compartir. El personal tiene nombre propio y se recuerda con cariño. Dos cosas pesan de verdad: el barrio exige cabeza fría, sobre todo de noche, y conviene no llegar con objetos de valor; y la comida a veces llega fría. Ir al mediodía resuelve ambos reparos de un solo golpe.
Aillavilú 1030: donde el Terremoto y la chorrillana conspiran para recordarte por qué la comida sin pretensiones es la única que importa en Santiago Centro
martes: 12:00–22:00
miércoles: 12:00–22:00
jueves: 12:00–22:00
viernes: 12:00–22:00
sábado: 12:00–22:00
domingo: Cerrado
parcialmente nublado
↓9° ↑13° 💧80%