Rosetta ocupa una mansión en Roma Norte convertida en jardín vertical: techos altos, enredaderas, música de órgano y una barra en planta alta que funciona como sala de espera de lujo. La cocina de Elena Reygadas trabaja con ingredientes mexicanos de temporada bajo lógica italiana —pasta de precisión, moles reinterpretados, tartares vegetales que sorprenden. Sus momentos altos son genuinamente memorables: el tagliolini de langosta, el gnocchi en mantequilla de anchoa, el tartar de betabel. El problema es estructural: el servicio tiene una tendencia documentada y recurrente a apurar las mesas, retirando platos antes de terminar y cerrando la visita en menos de una hora sin advertirlo. Para quienes llegan con expectativas de gran experiencia, eso es suficiente para romper el hechizo. Vale mucho la pena; vale con los ojos abiertos.
Llegué a Rosetta en Roma Norte y el tagliatelle de temporada con bacalao negro confirmó por qué equilibran técnica refinada con accesibilidad. El pan de la casa, heredado de su propia panadería, merecería
Qué pedir
Empieza con el tagliolini de langosta o el gnocchi; son los platos más elogiados del menú.
Reservar
Reserva con anticipación; el restaurante opera de lunes a sábado en dos turnos. Domingo cerrado.
Rango de precio
Cocina de autor con reconocimiento internacional; el precio cae en rango alto.
Ambiente
Mansión con jardín vertical, techos altos y enredaderas; el servicio tiende a apurar las mesas.