El Mercado Colima es un mercado de barrio abierto desde 1926 que cabe en un solo pasillo de setenta metros, pero que logra concentrar carnicería, verdulería, abarrotes, jarcería y varias fonditas en ese espacio reducido. Su mayor activo no es la variedad —que es limitada— sino la atmósfera: trato directo, productos frescos del día y una cocina corrida hogareña que varios comensales repiten con lealtad. La fonda de doña Chata, el chicharrón diario del fondo y las gorditas del puesto exterior son sus momentos más sólidos. El reparo real y recurrente es el precio: para ser mercado popular, varios compradores —locales incluidos— lo perciben caro en frutas, verduras y algunos locales de comida. Vale la pena si estás a pocas cuadras o si buscas atmósfera de México antiguo; no tanto si el objetivo es economizar.
Llegué a Mercado Colima esperando lo típico de Roma Norte. La comida es seria, los precios justos, y funciona. No es revolucionario, pero hace bien su trabajo.
Qué pedir
Pide la comida corrida en las fonditas interiores; el chicharrón diario y las gorditas del puesto exterior también destacan.
Reservar
No requiere reserva; llega directo al mercado en horario de martes a sábado desde las 7:00.
Rango de precio
Gama media-alta para ser mercado popular; varios locales cobran más de lo que el formato sugiere.
Ambiente
Mercado de barrio clásico en un solo pasillo de 70 metros: trato directo, escala íntima y atmósfera de México antiguo.