La Picada de Carlitos es el lugar donde un cordero patagónico asado puede convertirse en el mejor recuerdo de un viaje. La carne llega con el exterior crujiente y la porción pensada para dos, a un precio que descoloca por lo honesto. Los mariscos, vieiras y congrio incluidos, tienen el mismo nivel: cocción limpia, sabor intenso, cantidad generosa. El salón es amplio y animado, con esa mezcla de trekkers agotados y familias locales que le da carácter propio. Hay un reparo que se repite y vale tenerlo en cuenta: el servicio se resiente cuando el local está lleno, la cuenta puede demorar más de lo razonable y la atención depende bastante del mozo que te toque. El otro punto es la selección del plato: alejarse del cordero y los mariscos es arriesgarse a una experiencia muy distinta, porque el menú fuera de ese eje no alcanza el mismo nivel.
La lógica de Carlitos es simple: mariscos frescos, porciones que retienen calor, sabores directos. El chupe de centolla no necesita sofisticación; necesita técnica. Eso es lo que vale aquí
martes: 12:00–22:30
miércoles: 12:00–22:30
jueves: 12:00–22:30
viernes: 12:00–22:30
sábado: 12:00–22:30
domingo: 12:00–19:30
mayormente nublado
↓1° ↑8° 💧88%