Mercado con armadura de acero francés —la misma de la Torre Eiffel— que comenzó como taller de tranvías hace 122 años. La historia está ahí, aunque ahora sea sobre todo gente que entra a comer entre oficinas
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Una cantera de historia convertida en mercado
El Mercado 2 de Abril no es un lugar que te sorprenda a primera vista. Está en la colonia Guerrero, a espaldas del Teatro Blanquita, y parece un mercado más del Centro Histórico: vendedores, fondas, gente que entra y sale. Excepto que tiene 122 años y fue el primero que se construyó en la Ciudad de México para venta al menudeo. Eso ya dice algo.
Lo raro —y lo que merece la pena notar— es su estructura. El techo es anormalmente alto, sostenido por una armadura de acero francés que ves desde adentro, la misma tecnología que usaron en la Torre Eiffel y el Museo del Chopo. Originalmente iba a ser un taller de mantenimiento para tranvías, así que dejaron ese espacio descomunal. Luego alguien decidió que mejor sería un mercado, y aquí sigue. Durante décadas fue punto de paso de personalidades que iban al teatro y se quedaban a comer en sus fondas. Ahora se llena más de empleados de oficinas cercanas. El esplendor se fue, es cierto. Pero la arquitectura industrial y esa historia de adaptación —de taller a mercado— siguen siendo reales.
Vale la pena si buscas ver cómo funcionaba el comercio mayorista en el México de principios del siglo XX y no te importa que ya no sea el centro del universo que fue. No vale si esperas una experiencia turística pulida o fondas con menú fotogénico.
Cómo llegar y dónde ubicarte
Está a 10 kilómetros del aeropuerto principal, unos 23 minutos en auto. La dirección es Mercado 2 de Abril, Guerrero, Cuauhtémoc, 06300, Ciudad de México. El Centro Histórico es accesible en metro y autobús. Si conduces, el tráfico puede ser complicado en horarios pico.
Antes de ir: lo que conviene saber
Mejor época: abril, mayo, septiembre y octubre. También recomendable marzo, junio, julio, agosto y noviembre. El lugar funciona como mercado tradicional, así que espera movimiento, ruido y olor característico. No hay datos sobre horarios específicos ni qué negocios están activos. Vale la pena ir con curiosidad arquitectónica más que con expectativas de gastronomía o compras especiales. Está a 2229 metros sobre el nivel del mar.