Pasillo de Humo es uno de esos lugares que te sacude antes de que hayas probado el primer bocado: el humo denso, el ruido de las brasas y los vendedores llamándote desde cada puesto crean una entrada al caos que, una vez navegada, se convierte en el mejor recuerdo del viaje. El tasajo es la estrella, ahumado y con carácter propio; el combo con cecina y chorizo es la forma correcta de entrar. La dinámica es fragmentada por diseño: carne, salsas, tortillas y bebida se pagan a vendedores distintos, y eso está bien si se sabe de antemano. Lo que sí pesa es que algunos puestos, especialmente los de la entrada, convierten esa fragmentación en presión activa para comprar bebida como condición para quedarse en la mesa, y hay un historial repetido de cambio que no regresa. La precaución es simple: recorre el pasillo entero antes de elegir puesto, evita los de la entrada, y lleva claro el total antes de sentarte.
En Pasillo de Humo, el caos es el menú: eliges la carne, compras por separado cada guarnición, y los vendedores te rodean como si fuera tu última comida. Eso es autenticidad oaxaqueña
martes: 7:00–19:30
miércoles: 7:00–19:30
jueves: 7:00–19:30
viernes: 7:00–19:30
sábado: 7:00–19:30
domingo: 7:00–19:30
nublado
↓16° ↑28° 💧82%