Las Costillas de La Condesa es de esas taquerías que hacen que la gente corra literalmente desde el aeropuerto. El ancla es la costilla a las brasas, mejor aún con queso fundido encima, acompañada sin pedirlo de un tazón de frijoles negros caseros que cierra el cuadro. El suadero y la tripa compiten de cerca, y el agua fresca del día refresca sin empalagar. La atmósfera es de esquina viva: calor de carbón, personal que se mueve rápido y una barra donde vale la pena sentarse a ver cocinar. Se llena, hay fila, y la espera nocturna puede llegar a media hora, pero el ritmo de salida de platos la hace llevadera. Un detalle que conviene saber: si piensas pagar con tarjeta, el cargo extra existe y no está escondido en los precios. El único punto débil que se repite es el taco de pollo, que llega seco y apagado. Todo lo demás justifica la visita.
Aquí está la NOTA DEL EXPLORADOR:
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Costillas asadas al carbón desde 1975 en la Condesa: sin pretensiones, sin decoración, solo carne consistente y frijoles de olla que hablan por sí solos. El desafío aquí es simple - que nada se interponga entre el fuego, la carne y tu paladar
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martes: 13:00–1:00
miércoles: 13:00–1:00
jueves: 13:00–1:00
viernes: 13:00–1:00
sábado: 13:00–1:00
domingo: Cerrado
mayormente nublado
↓13° ↑25° 💧74%