Casa de los Azulejos es uno de los edificios más fotografiados de Ciudad de México, y con razón: la fachada de talavera azul y blanco, el patio interior de dos pisos, los murales y la escalera de época generan un asombro genuino que pocas experiencias urbanas pueden igualar. Funciona como restaurante Sanborns, tienda y panadería al mismo tiempo, lo que le da una energía caótica y viva. El problema es que la cocina no sostiene el escenario: los platillos tradicionales —tortilla soup, enchiladas, jugos frescos— funcionan bien, pero la temperatura de los platos falla con demasiada frecuencia y el servicio, desbordado por la demanda, resulta irregular. Vale la visita sin reservas; vale la comida con expectativas calibradas.
Llegué a la Casa de los Azulejos y su fachada de talavera poblana me recordó por qué este palacio virreinal del XVIII sigue siendo el corazón cultural del Centro Histórico. El mural Omnisciencia de
Cuándo ir
Visita entre marzo y mayo o en octubre; clima agradable y sin lluvias intensas del verano.
Cuánto tiempo
Con 30 a 45 minutos recorres el patio, la escalera y los murales sin prisa.
No te pierdas
Pide enchiladas o chilaquiles; son los platos mejor valorados y los que mejor sostienen el menú.
Entrada
El acceso al edificio es gratuito; pagas solo si consumes en el restaurante Sanborns.