La Catedral Metropolitana es, ante todo, un hecho físico difícil de asimilar: 240 años de construcción acumulados en piedra, estilos que van del gótico al neoclásico, altares dorados, capillas que se multiplican y un órgano que resuena como pocos en el continente. Se asienta literalmente sobre el Templo Mayor azteca —sus piedras están en los cimientos— lo que le da una carga histórica y moral que el interior barroco no puede ocultar. El edificio se hunde: los pisos están torcidos, las grietas son visibles y el péndulo central mide su movimiento en tiempo real. Solo el 60% es accesible. No hay baños en el sitio y la entrada puede ser difícil de encontrar. Pero la experiencia, gratuita y sin reserva, es de las más densas culturalmente que ofrece Ciudad de México.
Fui al Altar de los Reyes y su majestuosidad justifica los 250 años de construcción que mezclaron gótico, barroco y neoclásico. Subí al campanario para ver de cerca el mecanismo del rel
Cuándo ir
Entre enero y marzo o en noviembre y diciembre; menos calor y menos aglomeración que en temporada alta.
Cuánto tiempo
Reserva al menos una hora para recorrer capilla por capilla sin apresurarte.
No te pierdas
El tour a las catacumbas (viernes y sábados, ~11am); tickets económicos, se compran en persona con el guía en la entrada.
Entrada
Gratuita, sin reserva; el acceso puede estar bloqueado por obras o protestas, así que busca bien la entrada operativa.