La Catedral Metropolitana no solo ocupa el lado norte del Zócalo: lo gobierna. Construida durante 250 años sobre las piedras del Templo Mayor azteca, su interior es donde ocurre el verdadero golpe: altares barrocos cubiertos de oro, capillas que se suceden en penumbra, techos que desaparecen hacia arriba y dos órganos cuyo sonido, al final de la misa, detiene a los visitantes en seco. El piso inclinado y las grietas restauradas recuerdan que el edificio sigue hundiéndose lentamente en el suelo lacustre, y un péndulo en la rotunda lo mide en silencio. La entrada es gratuita. Conviene llegar temprano entre semana, porque las vallas perimetrales pueden dificultar el acceso, y salir antes de necesitar baño: no hay ninguno en el recinto.
Fui al Altar de los Reyes y su majestuosidad justifica los 250 años de construcción que mezclaron gótico, barroco y neoclásico. Subí al campanario para ver de cerca el mecanismo del rel
Cuándo ir
Entre enero y marzo o en noviembre y diciembre; menos calor y menos aglomeración que en temporada alta.
Cuánto tiempo
Reserva al menos una hora para recorrer capilla por capilla sin apresurarte.
No te pierdas
El tour a las catacumbas (viernes y sábados, ~11am); tickets económicos, se compran en persona con el guía en la entrada.
Entrada
Gratuita, sin reserva; el acceso puede estar bloqueado por obras o protestas, así que busca bien la entrada operativa.