Mandolina Roma es el tipo de lugar que se queda en la memoria antes de que termines el café. El espacio, luminoso y cargado de detalles que remiten a una Italia idealizada, produce una bienvenida genuina desde que cruzas la puerta: mimosas de cortesía, bocados dulces mientras esperas y un carrito de bebidas que llega a la mesa como si el brunch fuera un pequeño espectáculo. Los chilaquiles, el french toast y los hot cakes son los platos que más se repiten entre quienes salen sin queja. El personal, varios de ellos mencionados por nombre, eleva la experiencia de forma notable. Dos cosas sí pesan: el servicio puede volverse lento en horas pico, y el precio de las mimosas no siempre queda claro antes de que llegue la cuenta. Vale ir con eso en mente.
Mandolina Roma es el lugar donde los chilaquiles justifican un domingo de brunch: plato que la gente descubre ahí y no olvida. El servicio marca la diferencia, con meseros que aparecen en cada reseña por nombre propio. Lo único que falla es el ritmo cuando se llena, especialmente fin de semana
Qué pedir
Pide los chilaquiles de chicharrón con salsa morita o el french toast; son los más sólidos del menú.
Reservar
Reserva con anticipación; en fines de semana el servicio se satura y las esperas pueden superar una hora.
Rango de precio
Ticket alto para el estándar local; las mimosas del carrito no tienen precio visible en carta.
Ambiente
Decoración italianizante con flores y luz generosa; la música puede estar muy alta y dificultar la conversación.