Gardela es la parrilla argentina que Roma Norte no sabía que necesitaba: un espacio de atmósfera cálida y moderna donde el corte madurado se convierte en ritual, cortado en mesa, bañado en mantequilla fundida y servido sobre plancha ardiente. El pan artesanal con sus tres salsas ya anticipa el nivel, y los mariscos, especialmente el pulpo a la parrilla y el carpaccio de atún, sorprenden con la misma ambición que las carnes. El servicio es extraordinariamente atento, aunque varios comensales, incluso los más entusiastas, notan que esa presencia constante puede robar privacidad. La lista de vinos es el único punto débil que el conjunto sostiene. Para quien viaja a Ciudad de México, Gardela es el restaurante al que se vuelve.
Gardela es la parrilla argentina que Roma Norte necesitaba: corte madurado cortado en mesa, bañado en mantequilla, servido sobre plancha ardiente. El pan artesanal y los mariscos alcanzan el mismo nivel que las carnes. El servicio roza lo excesivo y la carta de vinos no está a la altura, pero el restaurante vale la vuelta
Qué pedir
Enfócate en los cortes de carne madurada en seco (ribeye, NY strip, picaña); el carpaccio de res y las mollejas son entradas sólidas.
Reservar
Reserva con anticipación; opera de lunes a domingo desde las 12:00, con cierre más tarde viernes y sábado (1:00 a.m.).
Rango de precio
Ticket alto; los cortes premium justifican el gasto, pero los platos fuera de la parrilla no siempre compensan el precio.
Ambiente
Salón moderno y cálido con terraza; servicio numeroso y atento, aunque varios comensales lo describen como demasiado presente.