Huerto Romita es una rareza bien lograda: vivero, cocina social y escuela de agricultura urbana comprimidos en un rincón chico de la Roma que, contra toda expectativa, se siente como pueblo. Lo que más engancha no es el menú ni las plantas en sí, sino la atmósfera: pájaros, olor a tierra, una iglesia colonial al lado y la sensación de que la ciudad quedó afuera. Los cursos y talleres son el corazón del lugar, conducidos con didáctica real y una pasión que los visitantes notan y recuerdan. La cocina, con su mole y sus chilaquiles, sorprende a quienes llegan solo a comprar una maceta. Nayeli, al frente de la experiencia, convierte una visita casual en algo con nombre propio. Ningún reparo verificable opaca el cuadro.
Huerto Romita funciona porque no pretende ser lo que no es: un espacio donde la gente respira diferente. Los talleres de agricultura urbana y ese mole que genera comentarios en serio justifican el viaje a Roma Norte, aunque el lugar depende mucho de que Nayeli esté ahí para que la cosa tenga su onda real
Cuándo
Abre miércoles a sábado de 12:00 a 18:00 y domingos de 11:00 a 15:00; lunes y martes cerrado.
Con quién
Ideal para ir con quien quiera aprender agricultura urbana; los talleres son para principiantes y niveles avanzados.
Qué llevar
Lleva ropa cómoda si vas a un taller práctico; el espacio es semiabierto y puede haber tierra de por medio.
Dificultad
Acceso sin dificultad física; el reto real es reservar taller con anticipación, ya que la atención es personalizada.