Madre Café es, ante todo, un espacio que conquista antes de que llegue el primer plato: una casona histórica en Roma con patio sombreado, rooftop y rincones que se sienten descubiertos más que frecuentados. El momento cumbre ocurre afuera, con luz natural y un chilaquiles bien salsado en la mesa, que es el plato que más veces hace bien las cosas aquí. El servicio puede ser extraordinario, con gestos que rozan lo improbable, aunque no siempre. Los precios están en el límite alto para la ciudad, y la cocina no siempre los justifica con la misma consistencia que el ambiente. Reserva con anticipación si quieres el patio; sin eso, la espera es real.
El patio sombreado de Madre Café es donde tiene sentido estar, con los chilaquiles bien salsados en la mesa y luz natural de por medio. El lugar conquista por su casona y sus rincones, pero los precios altos no siempre se justifican en la cocina. Reserva antes de ir si quieres evitar espera
Qué pedir
Pide los chilaquiles - especialmente los poblanos con arrachera - o los huevos rancheros; son los platos más consistentes.
Reservar
No se mencionan reservas obligatorias; llegar temprano ayuda a conseguir lugar en el patio arbolado.
Rango de precio
Precio alto para estándares de CDMX; la brecha con la calidad culinaria se nota cuando la cocina falla.
Ambiente
Casona restaurada con patio verde y rooftop bar; varios ambientes que se sienten como espacios distintos.