Em es una experiencia que se instala en la memoria, sobre todo si logras sentarte en la barra de cocina y ver al equipo trabajar de cerca. Los primeros tiempos del menú de degustación, con el elote baby y el crudo de atún aleta azul como estrellas, tienen la precisión y la identidad mexicana que uno espera de un Michelin; la sommelier suma y personalidad. La sala es íntima, el ritmo está orquestado y hay momentos de asombro genuino. Lo que pesa, y no es menor, es que esa energía no siempre llega al final: los platos principales, las carnes en particular, bajan de intensidad, y el precio, uno de los más altos del circuito de una estrella en la ciudad, vuelve ese desnivel más difícil de absorber. Revisar la cuenta antes de salir es una precaución razonable.
La barra del chef en Em es donde pasa lo interesante: técnica japonesa y producto mexicano que funcionan juntos, la tostada de atún aleta azul reclama toda tu atención, y los maridajes de la sommelier reconfiguran cada plato. Los principales en carne no siempre justifican lo que cobran, pero la promesa de atención total compensa
Qué pedir
Pide el elote y el tuna crudo; son los aperitivos más celebrados y compensan cualquier bajón posterior.
Reservar
Solicita el chef's table al reservar; solo tiene dos lugares y se agota rápido.
Rango de precio
Precio alto: ronda los 3,700 MXN por persona; revisa la cuenta antes de firmar para evitar sorpresas.
Ambiente
Espacio íntimo y discreto, servicio de sala muy cuidado; ideal para cenas tranquilas de dos.