El Habanerito es, ante todo, una lección de salsas. Desde que te sientan llegan a la mesa pequeños frascos de cerámica con versiones de habanero que van del ajo ahumado al cacahuate y al rojo incendiario: probarlas todas es el ritual que nadie se salta. La cochinita pibil, en taco o en torta, y la sopa de lima son los platos que más se repiten en conversaciones y en pedidos repetidos el mismo día. El ambiente es pequeño, luminoso, con neones y una terraza exterior que invita a quedarse. El servicio es cálido y paciente, aunque puede tornarse lento en momentos de mayor movimiento, algo que se repite y vale tener en cuenta si tienes prisa. Los precios son francamente razonables para la calidad que entregan. Pocas mesas en Roma Norte dejan una impresión tan duradera.
El Habanerito es el lugar donde la cocina yucateca se planta en Roma Norte sin pedir permiso. Lo que te atrapa es llegar a la mesa y encontrarte esas jarras de barro con las salsas de habanero: cada una es distinta, y descubrirlas es parte del viaje. Los tacos de cochinita pibil sostienen la promesa
martes: 9:30–21:30
miércoles: 9:30–21:30
jueves: 9:30–21:30
viernes: 9:30–21:30
sábado: 9:30–21:30
domingo: 10:00–17:30
mayormente nublado
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