Blanco Colima vive en una mansión porfiriana de Roma Norte que detiene el paso antes de que llegue la comida: techos altos, arcos, plantas colgantes, luz de velas y un DJ que convierte la cena en algo más cercano a una experiencia que a una salida a cenar. El momento cumbre llega pronto, con las alcachofas de cortesía, y se repite plato a plato: la tostada de atún, los ravioles de pato, el risotto y el salmón con mole de tamarindo son los argumentos más sólidos de la cocina. El servicio, en la mayoría de las visitas, es cálido y atento. Hay, sin embargo, dos cosas que pesan de verdad: un ritmo que en ocasiones se apresura hasta el punto de amontonar platos, y carnes que llegan en el punto equivocado con más frecuencia de la que debería. Confirmar la reservación el mismo día es una precaución razonable.
La mansión porfiriana es lo primero que te atrapa al entrar, pero la cocina sostiene eso bien: el atún en tostada y el ravioli de pato están a la altura del ambiente
Qué pedir
Apuesta por la tuna tostada, el ravioli de pato y las croquetas; evita los cortes de carne.
Reservar
Reserva con anticipación; es un espacio concurrido y el aforo de la casona es limitado.
Rango de precio
Ticket de gama alta; el precio refleja más el ambiente que la consistencia de la cocina.
Ambiente
Casona porfiriana con DJ en vivo: animado y ruidoso; elige mesa lejos de los parlantes.