Coyote Restobar es el lugar que Punta Arenas necesita cuando todo lo demás cierra: cocina funcionando de noche, barra y un karaoke con animadora que convierte una cena en algo más. La pichanga caliente, los mojitos y la hamburguesa de tres pisos son apuestas seguras, y la promoción 2x1 en tragos nocturnos suma puntos con facilidad. El ambiente tiene esa energía de restobar sudamericano que mezcla familias temprano y ambiente fiestero tarde, con personal que en sus mejores noches es genuinamente cálido. Pero hay dos cosas que se repiten y pesan: la atención en sala no llega sola, hay que ir a buscarla, y los pedidos se olvidan con una frecuencia que no parece casualidad. Los canales digitales tampoco responden a tiempo, lo que se vuelve un problema real cuando hay eventos con entradas en juego. Ir con paciencia y confirmar todo en persona es la precaución razonable.
Cuando un restaurante funciona en dos velocidades - almuerzo tranquilo, noche de karaoke y bullicio - hay que reconocer qué lleva dentro: en Mejicana 617, Coyote Restobar trabaja con carnes y mariscos frescos, pero su verdadera vocación es servir como punto de encuentro, no como templo silencioso. Lo cierto es que para comidas de semana o reuniones pequeñas rinde, pero después de las ocho la realidad cambia: ese espacio reducido en segundo piso se convierte en otra cosa
martes: 12:30–3:30
miércoles: 12:30–3:30
jueves: 12:30–3:30
viernes: 12:30–4:00
sábado: 19:00–4:00
domingo: 19:00–4:00
despejado
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