El Parque Masayoshi Ohira es un respiro japonés en miniatura dentro de la Ciudad de México: su puente rojo, la torii y el estanque de carpas koi producen un efecto visual genuino que pocas plazas urbanas logran. La atmósfera más honesta del parque aparece temprano en la mañana, cuando las ardillas se mueven entre los árboles y el silencio hace creíble la ilusión de Japón. Conforme avanza el día, bodas, quinceañeras y graduaciones toman los puentes y la magia se diluye en producción fotográfica. El agua de los estanques huele mal y luce verde, la infraestructura acusa descuido, y los caminos de tierra se vuelven barro tras la lluvia. Vale la visita con expectativas calibradas: es chico, imperfecto y fotogénico, no un jardín zen.
El puente rojo y el estanque de carpas koi funcionan de verdad temprano en la mañana, cuando todavía hay silencio y las ardillas se mueven entre los árboles. Después llegan las bodas y las quinceañeras, el agua huele mal, y la ilusión se cae. Parque chico e imperfecto, vale ir sin esperarse un jardín zen
Cuándo
Ve entre semana por la mañana; fines de semana las sesiones de bodas y quinceañeras bloquean el puente y el torii.
Con quién
Ideal para ir en pareja o solo; el espacio es pequeño y se satura rápido con grupos grandes.
Qué llevar
Lleva galletas de una tienda cercana para alimentar a los koi, y calzado que no te importe ensuciar si llovió.
Dificultad
Acceso sin dificultad: terreno plano, aunque las veredas se vuelven lodosas tras la lluvia.