El Museo Naval de Punta Arenas es pequeño, discreto y más interesante de lo que su fachada promete. Su corazón late en dos historias que pocas personas conocen a fondo: la travesía de Magallanes por el Estrecho y el rescate del Yelcho, cuando el piloto Pardo sacó a los hombres de Shackleton de Elephant Island en 1916. Si coincide un marino de guardia dispuesto a guiar, la visita cambia de categoría: pasa de recorrido individual a conversación viva sobre historia naval. La sección de nudos marineros para replicar y el hielo antártico en exhibición son los detalles que más se quedan. Eso sí, hay un problema que no es anecdótico: el museo cierra sin aviso durante su horario oficial publicado y el teléfono de contacto no funciona. Antes de ir, conviene escribir al correo que tienen en la puerta o pasar a verificar en persona el mismo día.
Cuando la historia naval del extremo austral se concentra bajo un mismo techo, como en este museo desde 1995, es porque alguien decidió que esa memoria merecía ser tocada, comprendida. Las guías aquí tienen el rigor de quien sabe que contar sobre faros y expediciones antárticas no es solo data: es el pulso de un territorio
martes: 10:00–16:00
miércoles: 9:00–16:00
jueves: 10:00–16:00
viernes: 10:00–16:00
sábado: 10:00–16:00
domingo: Cerrado
despejado
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