El Caimancito es, ante todo, un lugar de chilaquiles: los totopos llegan en su punto justo, la salsa roja o verde tiene profundidad real, y agregar arrachera o chorizo convierte el plato en algo que la gente recuerda semanas después. El café de olla y los huevos rancheros sostienen la mañana con la misma solidez, y al mediodía el menú gira hacia mariscos frescos, con tacos de camarón, aguachile y el burrito gobernador como estrellas propias. El espacio es diminuto, cálido, con música de fondo y algunas mesas sobre la banqueta. El servicio es, casi sin excepción, atento y genuino. Lo que sí pesa: llegar en hora pico un fin de semana implica esperar de pie 15 a 20 minutos, porque el local simplemente no tiene más capacidad. Llegar temprano o en día de semana resuelve el problema.
Aquí vale lo fundamental: porciones que retienen temperatura, chilaquiles donde cada componente está en su sitio. Un restaurante pequeño que entiende que la generosidad es tu presentación
martes: 9:00–16:30
miércoles: 9:00–16:30
jueves: 9:00–16:30
viernes: 9:00–16:30
sábado: 9:00–17:00
domingo: 9:00–15:00
mayormente nublado
↓13° ↑25° 💧75%