Matisse entra por los ojos antes de que llegue cualquier plato: el patio interior con fuente, los techos altos y el edificio de principios del siglo XX producen ese efecto de haber encontrado algo que no esperabas. El desayuno es donde el lugar cumple de verdad, con chilaquiles auténticos, conchas que tienen fama propia y huevos en versiones creativas que salen bien ejecutados. El chocolate caliente y los jugos frescos rematan sin falla. El personal, además, es de los más amables de la zona, y eso pesa. Lo que sí conviene saber: la cena es otro restaurante, y no el mejor. Los platillos de pescado se repiten como el punto débil más claro, y el precio en cualquier horario puede sentirse por encima de lo que el plato justifica. Revisar la cuenta antes de pagar es una precaución razonable.
Matisse es donde la arquitectura de una casona antigua se encuentra con la cocina casera - huevos gratinados, chilaquiles, pastelería vienesa - en ese equilibrio raro donde nada intenta ser lo que no es
martes: 7:00–23:00
miércoles: 7:00–23:00
jueves: 7:00–23:00
viernes: 7:00–23:00
sábado: 7:00–23:00
domingo: 8:00–22:00
nublado
↓13° ↑25° 💧73%