El Galeón vive dentro del Mercado Central, un edificio de hierro y vidrio del siglo XIX que ya por sí solo justifica la visita. Lo que lo distingue no es solo el marisco, sino un ritual: elegir la centolla viva del tanque, caminar con ella hasta la cocina y recibirla en la mesa ya abierta, sin el menor esfuerzo. Es el tipo de momento que la gente recuerda meses después. El caldillo de congrio, el ceviche mixto y el pisco sour completan una carta que celebra el mar chileno sin pretensiones. El servicio tiene nombres propios, Jimmy y Brian entre los más citados, y eso se nota. Hay dos cosas que vale la pena saber antes de ir: los pedidos se confunden con más frecuencia de la aceptable cuando el salón está lleno, así que conviene confirmar el plato cuando lo sirvan; y la centolla solo es realmente extraordinaria entre julio y diciembre, cuando llega viva desde Patagonia.
Casi noventa años de mariscos en el Mercado Central: El Galeón lleva el mar chileno dentro, desde recetas tradicionales hasta toques que respetan la frescura. Lo que vale aquí es la velocidad - diez a quince minutos en platos de fondo - y ese detalle que lo delata: garzones que entienden que la cocina del mar trabaja cuando la gente tiene hambre
martes: 10:00–19:00
miércoles: 10:00–19:00
jueves: 10:00–19:00
viernes: 10:00–20:00
sábado: 10:00–20:00
domingo: 10:00–19:00
parcialmente nublado
↓9° ↑13° 💧80%