Holy Moly es, para mucha gente, la mejor hamburguesa que comerán en Santiago, y no es hipérbole fácil: la carne es real, jugosa, sazonada, y el pan llega fresco. El momento cumbre ocurre cuando todo sale bien al mismo tiempo, temperatura incluida, y el resultado rivaliza con lo mejor de cualquier ciudad norteamericana. La oferta vegana es genuina y completa, no un añadido de compromiso. El personal habla inglés y el ritmo de servicio es ágil. Dos cosas merecen atención antes de ir: la consistencia no es perfecta, y en una visita puede tocarte carne reseca o platos tibios, no es un caso aislado. Y las papas siempre se pagan aparte, así que el ticket real es algo mayor de lo que parece a primera vista.
Holy Moly apuesta por lo esencial: hamburguesas caseras y papas fritas crujientes en un pan de papa que define la experiencia. Lo que vale aquí es la consistencia en los fritos y la decisión de no tener wifi, un espacio para comer sin distracciones
martes: 12:30–24:00
miércoles: 12:30–24:00
jueves: 12:30–24:00
viernes: 12:30–24:00
sábado: 12:30–24:00
domingo: 13:30–21:30
parcialmente nublado
↓9° ↑13° 💧80%