Bocanariz es la dirección obligada para quien quiere entender el vino chileno sin salir de Santiago. La sala es pequeña y siempre llena, el ambiente cálido sin pretensión, y el equipo, identificable por nombre, funciona como una brigada de sommeliers que convierte cada flight en una clase magistral sobre terroir y cepa. El ceviche de algas y el tartar de res son momentos de asombro real; el menú de degustación con maridaje, la forma más inteligente de vivirlo todo de una vez. Dos cosas pesan de verdad: en noches de alta ocupación el servicio pierde el hilo, con pedidos que se demoran o simplemente no llegan, y los asientos, altos y estrechos, hacen difícil acomodarse para una velada larga. Reservar con anticipación no es opcional.
En Lastarria, donde la pretensión y la sinceridad chocan constantemente, Bocanáriz logra lo raro: casi 400 vinos chilenos en una cava subterránea y una lengua braseada que justifica cualquier cosa
martes: 12:00–22:30
miércoles: 12:00–22:30
jueves: 12:00–23:30
viernes: 12:00–23:30
sábado: 12:30–23:30
domingo: 17:30–22:00
parcialmente nublado
↓9° ↑14° 💧81%