Fortunata es una de esas cafeterías que se graban en la memoria por una imagen concreta: una terraza en segundo piso envuelta en plantas, luz filtrada y una calma que el centro de Coyoacán no ofrece. La comida está a la altura del entorno: los chilaquiles de mole con arrachera, los huevos benedictinos y los hot cakes tres leches son platos que la gente repite visita tras visita. Los desayunos llegan completos, con jugo y café incluidos, y la pastelería artesanal, en especial el pan de limón con lavanda, vale el desvío por sí sola. Dos cosas pesan de verdad: el café como bebida independiente decepciona con frecuencia, y el trato agresivo del encargado a su equipo frente a los comensales no es un hecho aislado. Llegar temprano en fin de semana no es opcional, es necesario.
Cuando la masa madre lleva días de fermentación y el cocinero dentro sabe esperar, el pan tostado de Fortunata no es solo desayuno: es vocación. En Coyoacán, esto se entiende en 15 minutos de fila
Qué pedir
Pide los chilaquiles de mole con arrachera; son el plato más elogiado. Evita el café.
Reservar
No se menciona sistema de reservas; llega temprano para evitar espera, especialmente en fin de semana.
Rango de precio
Gama media-alta: varias reseñas señalan que las porciones no siempre justifican el precio.
Ambiente
Terraza con plantas, madera y luz filtrada; ideal para brunch pausado, no para quien llega con prisa.