Villa María es uno de esos lugares que cumple su promesa con convicción: cocina mexicana de raíz, tortillas hechas a mano, moles profundos, escamoles y chapulines para los curiosos, y margaritas tan grandes que una sola pide respeto. El comedor se viste de colores y frases ingeniosas en las paredes, pero el verdadero corazón del lugar llega con el mariachi: músicos que caminan entre las mesas, preguntan qué canción quieres y convierten la cena en algo que no se olvida fácilmente. El ambiente sube de tono después de las seis y la conversación puede perderse entre la música y el bullicio, detalle que el viajero que busca intimidad debe calcular. Para quien llega a Ciudad de México queriendo entender qué sabe y qué suena México en una sola noche, Villa María lo entrega con generosidad y criterio.
Villa María entrega lo que promete: mexicana de verdad, con moles que calan hondo y mariachis que convierten la cena en evento. Lo que hay que saber es que después de las seis el lugar se llena de música y ruido, así que si buscas tranquilidad para hablar, mejor vas antes
Qué pedir
Pide las margaritas de tamarindo, los totopos artesanales con guacamole y los escamoles.
Reservar
Llega antes de las 6 pm o reserva con anticipación: el lugar se llena rápido cada noche.
Rango de precio
Ticket de gama media-alta para Polanco; el servicio puede orientarte hacia vinos de precio elevado.
Ambiente
Mariachi en vivo casi todas las noches; el ruido en horario pico puede dificultar la conversación.