San Pedro de Atacama es un oasis ubicado a 2.443 metros sobre el nivel del mar en el norte de Chile, en el corazón del desierto más árido del mundo. El pueblo fue un nodo central de las rutas comerciales precolombinas que conectaban el altiplano andino con la costa del Pacífico, y la cultura atacameña —o lickanantay— dejó una huella arqueológica profunda en la zona, visible en sitios como el Pukará de Quitor. La cuenca está rodeada por volcanes activos, salares y géiseres que son resultado directo de la actividad tectónica de los Andes centrales.
Este destino convoca principalmente a viajeros con interés en naturaleza extrema, astronomía y cultura andina. No es un lugar para quien busca comodidad urbana: las distancias entre atracciones son considerables, el sol es implacable durante el día y las noches pueden ser muy frías. El viajero que llega aquí suele tener motivaciones concretas: fotografía de paisajes, observación astronómica, trekking en altura o simplemente querer ver un paisaje que no se parece a nada conocido.
“San Pedro recibe menos de 1 mm de lluvia mensual en promedio, pero el invierno boliviano (enero-febrero) puede inundar literalmente el pueblo: en episodios recientes, más de 70 casas quedaron anegadas. El desierto más árido del mundo también tiene temporada de lluvias.”