La Casa de Doña María es una casona del siglo XIX convertida en comedor íntimo: varias salitas pequeñas, decoración cálida con fotografías antiguas de Punta Arenas y una cocina que sabe exactamente lo que es. El salmón, el chupe de centolla y el pulpo son los grandes protagonistas, todos con porciones que suelen superar las expectativas. El servicio es genuinamente amable, y José, uno de los meseros de sala, se ha ganado nombre propio entre quienes pasan por aquí. Hay dos cosas que pesan de verdad: los tiempos de espera para el plato principal se alargan con frecuencia, no solo en temporada alta, y las bebidas encarecen la cuenta de forma notoria respecto al resto de la carta. Llegar sin prisa y pedir vino es el consejo más honesto que se puede dar.
Cocina casera ejecutada sin pretensiones en pleno centro: los platos principales se sirven separados del acompañamiento, un detalle que delata precisión. Eso es lo que vale aquí
martes: 12:30–16:00, 18:30–23:00
miércoles: 12:30–16:00, 18:30–23:00
jueves: 12:30–16:00, 18:30–23:00
viernes: 12:30–16:00, 18:30–23:00
sábado: 12:30–16:00, 18:30–23:00
domingo: 12:30–16:00
despejado
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