El Árbol Presidencial es, en esencia, un ciprés centenario como los cientos que bordean las avenidas de Punta Arenas: frondoso, bien cuidado, imposible de distinguir sin el cartel que lo señala. Lo que lo convierte en destino es pura carga simbólica: aquí Gabriel Boric, siendo candidato, trepó espontáneamente a las ramas y el gesto se volvió parte del imaginario político chileno. Para quien lleva esa historia encima, la visita tiene algo genuinamente emotivo. Para quien no, es una parada menor que se justifica solo si ya estás en la zona o de camino al mirador Cerro La Cruz, que queda a pocos minutos y ofrece una vista panorámica real de la ciudad. Un dato que no es menor: la municipalidad prohíbe subirse al árbol para proteger un ciprés de más de cien años, así que la foto es junto al tronco, no desde las ramas.
Un ciprés que se volvió político sin pedir permiso, y ahora está prohibido tocarlo. Lo que vale aquí es la ironía: miles vinieron a subirse porque un candidato lo hizo, y la municipalidad tuvo que ponerle un letrero de "No subir" para que no se desmorone
despejado
↓1° ↑7° 💧88%